martes, 4 de enero de 2011

De malvivir sin cinturón

Un par de días antes de que terminara el año leí el artículo de Juan José Téllez titulado Treinta mil personas sin portal de Belén en el que señalaba que 2010 había sido el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social pero pocos se acordaban ya a esas alturas. Fue entonces cuando recordé las conversaciones que mantuve con varios usuarios del comedor social de Valladolid para la realización de un reportaje, allá por abril de 2008. En aquel momento las cifras que manejé ya alcanzaban las treinta mil personas sin hogar, a las que ahora hay que sumar todas aquellas que desde entonces hayan adquirido esta condición más las que no hayan computado por ser invisibles incluso para ser tratadas como un número más. De cualquier modo, el dato concreto es que la cifra es alarmante y no para de crecer, a pesar de que sea imposible elaborar una estadística. Basta con mirar alrededor para apreciarlo.

Valladolid, 25 de abril de 2008
13.30 horas: Apertura del comedor social

Un parche a la lamentable situación de estas personas es la asistencia que reciben en los comedores sociales. Centros que no sólo se llenan de personas sin techo, las hay que tienen vivienda pero atraviesan por graves problemas económicos: jubilados que no pueden hacer frente a sus gastos con la pensión que reciben, inmigrantes desubicados en su nuevo destino o personas que sobreviven con menos de la mitad de la renta media per cápita también se sientan en las mesas de los comedores sociales para continuar su camino y poder hacer frente a los baches que a veces presenta la vida.

En aquel mes de abril las 110 plazas de que disponía el comedor social de Valladolid, entonces con sede céntrica en la calle Echegaray, pronto quedaban cubiertas. Cada día, a eso de la una y media, la cola de usuarios doblaba la esquina para convertirse en un pequeño barullo a la hora de entrar. Antonio, que hacía dos años que ya podía comer en su casa, aún visitaba de vez en cuando a antiguos compañeros en el rato de espera previo a la apertura de puertas. Pero según me contaba, “muchos de aquellos con los que comía codo a codo ya no están porque la gente va y viene y prueba suerte en otros sitios”. De ese ir y venir llegaron a Valladolid las veinte personas de diferentes puntos de la geografía española que utilizaban el servicio en aquel momento. Por ejemplo, una señora que afirmaba ser “del mismo Ciudad Real, de la capital de La Mancha, de donde Sara Montiel, Antonio Gala, Almodóvar…” en una irónica comparación de destinos. Escasos kilómetros, por otra parte, en relación a los recorridos por la mayoría de usuarios, extranjeros de países lejanos.

Con una demanda que supera en muchas ciudades el número de plazas ofrecidas, es la valoración de las situaciones personales y necesidades económicas realizada por los centros la que determina quiénes son los afortunados para sentarse a la mesa frente a un plato caliente. A Manuel, un usuario del comedor social de Valladolid desde hacía doce años, le quitaban diez días al mes de servicio “por cobrar un poquito más” pero, con una mezcla de resignación y agradecimiento, afirmaba que al ser gratis no podía pedir nada más, “porque no es como el que paga por comer, que puede exigir”.

La realidad es que no hay sitio para tantas personas sin recursos y en algunas ciudades se reparten vales, bocadillos y bolsas de comida fría a quienes se quedan sin plaza en el caso de que el comedor esté al completo. Sólo en fechas señaladas se hace una excepción con menús y cenas especiales para compensar las comilonas que engulle el resto de los ciudadanos.

Y visto el panorama me pregunto qué más podíamos esperar del año que se fue si hace tiempo que las fechas y los días internacionales de determinadas causas a veces ya no sirven ni de memorándum. Si no hay recuerdo ni mucho menos reacción. Y, mientras tanto, a quienes sufren una auténtica crisis particular y comen una vez al día les suena a guasa aquello que ahora es un consejo general. Porque quizá cuando vayan a buscarse el cinturón no encuentren nada.

martes, 28 de diciembre de 2010

"Fotoperiodismo: la realidad captada por el objetivo"

La Biblioteca y Centro de Documentación de ARTIUM, el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo ubicado en Vitoria-Gasteiz e inaugurado en 2002, ha organizado una exposición bibliográfica sobre la evolución del fotoperiodismo a través de los grandes acontecimientos del siglo XX. De esta manera, los conflictos bélicos, la situación política y los problemas sociales quedan incluidos en la muestra como la principal base de la actualidad informativa. También destaca el uso de la fotografía para registrar acontecimientos históricos, ya que la época dorada del fotoperiodismo (1930-50) coincide con el periodo de entreguerras y la II Segunda Guerra Mundial.

Bajo el título "Fotoperiodismo: la realidad captada por el objetivo" la exposición consiste en la muestra al público de manuales sobre teoría y técnica, revistas especializadas, monografías de una selección de reporteros gráficos, películas relacionadas con el fotoperiodismo y las fotografías premiadas en los últimos 50 años en el World Press Photo. Toda esta información aparece ampliada con documentales, entrevistas y la presentación de fotógrafos pioneros en Vitoria-Gasteiz.


El apartado de la página web de la Biblioteca destinado a la exposición ofrece muchos documentos que pueden verse online, además de bibliografía sobre cada tema que trata. A continuación os detallo un poco más el "índice" para que sepáis de un vistazo los contenidos que podéis encontrar en su base de datos:

--> El epígrafe Historia se divide en:
· El documentalismo en el s. XIX
· Las primeras imágenes publicadas (aborda dos temas: por una parte, el carácter social y etnográfico de la fotografía documental y por otra, el nacimiento del fotoperiodismo).
· El fotoperiodismo moderno a partir de 1936 (centra su atención en las agencias).
· De los años 70 a la actualidad (donde hace referencia a fotográfos ya nombrados en este blog, como Marc Riboud o Sebastião Salgado).

--> En el siguiente epígrafe aparece una amplia selección de fotoperiodistas ordenados alfabéticamente. Por supuesto, no están todos los que son, pero seguro que ayuda a descubrir talentos, al igual que los epígrafes de películas y vídeos.

--> Posteriormente, hay un listado de agencias y cooperativas (conocidas ya por aquí en mayor o menor medida son Magnum Photos, Reuters o la cooperativa SUB, y próximamente tendrán su propia reseña Ruido Photo y su revista 7.7.). También, como hemos dicho antes, no se olvidan de los premios y festivales de fotoperiodismo tanto nacionales como internacionales.

--> En cuanto a las imágenes etiquetadas como Fotografías con historia, sobre varias de ellas también hemos hablado en Objetivo: denuncia (Dorothea Lange y su Migrant Mother, la polémica Muerte de un miliciano de Robert Capa o el reportaje sobre la masacre del 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz). Junto a ellas aparecen otras muchas imprescindibles al hablar de fotoperiodismo.


Tras esta avalancha de enlaces os animo a que, si no podéis visitarla, "investiguéis" vosotros mismos la exposición en su página web porque el material disponible es muy abundante. Por mi parte, haré lo mismo y seguro que gracias a ella encuentro ideas para futuras entradas.

En definitiva, para los interesados...

Lugar: Sala Seminario, frente a la Biblioteca de ARTIUM en Vitoria-Gasteiz
Fecha: del 13 de diciembre de 2010 al 11 de abril de 2011
Página web: Fotoperiodismo: la realidad captada por el objetivo
Contacto: artium.vitoria@yahoo.es (admiten sugerencias para completar la información de cada apartado, por ejemplo, con más nombres de fotoperiodistas y agencias)

viernes, 17 de diciembre de 2010

Para que el mundo pueda verlo, antes tienes que verlo tú

El fotógrafo vasco Fernando Moleres fue proclamado ayer ganador de la XIV edición del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña por su serie Niños prisioneros en cárceles africanas, compuesta por instantáneas tomadas en las prisiones de Sierra Leona entre febrero y agosto de este año 2010. Su trabajo refleja la situación de adolescentes encarcelados a quienes se acusa de delitos menores, unos reclusos que viven en circunstancias pésimas debido a un sistema de prisiones saturado. Una pequeña muestra son estas dos fotografías, el encierro visto tanto desde el exterior como desde el interior de las prisiones. Para poder ver la serie completa, visitad la página web del fotógrafo bilbaíno: http://www.fernandomoleres.com/index.php (ver African children in prison)




El accésit de este certamen, que se celebra desde 1998 en recuerdo de los cooperantes de Médicos del Mundo asesinados en Ruanda y Bosnia, corresponde a los fotógrafos Javier Arcenillas y Riccardo Venturi. El primero fue finalista por su serie Sicariato de Sión. La historia de violencia y muerte en Latinoamérica y Venturi, por Secuelas en Haití.

Tras la polémica que desató el año pasado una de las fotografías de la serie ganadora (que provocó la retirada del galardón a su autor), así quedó el palmarés de este año. El primer premio obtenido por Fernando Moleres por decisión unánime del jurado consiste en una beca de trabajo de 8.000 euros destinada a la realización de un proyecto fotográfico en una de los ámbitos de trabajo de Médicos del Mundo.

Por otra parte, además de las tres series anteriormente citadas, formarán parte de una exposición itinerante otras seis series de diferentes autores seleccionadas con este fin (más información aquí). Todas esas imágenes conforman las 40 instantáneas de la exposición del XIV Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, cuyo recorrido dará comienzo en la Alhóndiga de Bilbao el próximo 20 de enero de 2011. Para que el mundo pueda ver lo que otros vieron antes.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La Hora del Recreo


Cerca de 215 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan en todo el mundo, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De ellos, 14 millones lo hacen en Latinoamérica. La denuncia del trabajo infantil en esta zona geográfica es el objetivo del libro La Hora del Recreo, presentado esta tarde por la Fundación Telefónica en el Museo del Prado. En esta iniciativa han colaborado prestigiosos escritores y fotógrafos para acercar la dura realidad de esos niños que se ven obligados a trabajar.

Durante un mes Walter Astrada, Lurdes R. Basolí, Renzo Giraldo, Carlos Spottorno y Álvaro Ybarra Zavala se trasladaron a diferentes puntos de Latinoamérica para captar el día a día de 16 niños del Programa Proniño en tres escenarios distintos: su lugar de trabajo, su espacio de ocio y la escuela, donde tuvieron ocasión de entrevistarlos, conocerlos y compartir su entorno. Con el material obtenido, los fotógrafos hicieron un proceso de selección de imágenes y editaron los contenidos de las entrevistas para ayudar a los escritores a documentarse sobre los niños.

En esta segunda fase, participaron dieciséis escritores: Héctor Abad, Lola Beccaria, Ángeles Caso, Alonso Cueto, Espido Freire, Fernando Iwasaki, Luisgé Martín, Gustavo Martín Garzo, Ricardo Menéndez Salmón, Vicente Molina Foix, Soledad Puértolas, Rosa Regàs, Javier Reverte, Marta Rivera de la Cruz, Santiago Roncagliolo, Care Santos. Basándose en la documentación recibida redactaron un cuento sobre cada niño, relacionado con aquello que les sugerían las fotografías y sus historias personales.

Podéis comprobar el buen resultado conseguido en la página web del libro: http://www.fundacion.telefonica.com/es/pronino/lahoradelrecreo/index.htm (en la primera pestaña de la parte inferior aparecen todos los reportajes).

Para quien esté interesado en adquirirlo, puede comprarlo aquí (los beneficios del libro se destinarán íntegramente al Programa Proniño).

sábado, 11 de diciembre de 2010

Fronteras invisibles

La escena se repite. En una calle de Madrid una persona que aparentemente no es española es parada por un policía que busca inmigrantes indocumentados. El control es selectivo y las redadas contra estas personas, masivas. Y una de dos: o tienen buena suerte o puede que su destino más próximo sea un Centro de Internamiento para Extranjeros, más conocidos como CIE, lugar donde son recluidos y privados de libertad durante un máximo de sesenta días a pesar de no haber cometido delito alguno.

Una vez terminado el Día Internacional de los Derechos Humanos continúa siendo imprescindible comprobar cómo muchas de las prácticas más cercanas a nosotros no se ajustan a su cumplimiento, sin necesidad de transportarnos miles de kilómetros fuera del Estado. Del acoso a la población inmigrante, denunciado en muchas ocasiones por los propios vecinos de los barrios donde se llevan a cabo los controles policiales, fue testigo la periodista Olga Rodríguez. Así lo contó hace apenas dos semanas en su artículo De estigmas, redadas y rasgos sociales.



Muchos otros han sufrido las consecuencias de hacerse eco de la situación, como ocurrió con el fotógrafo Edu León. Durante ocho meses él y otros dos fotógrafos del periódico Diagonal, Olmo Calvo y David Fernández, recorrieron las calles para documentar las redadas y demostrar lo que niegan las declaraciones oficiales. Edu León ha sido retenido dos veces por la policía y también una vez, detenido. En esa ocasión, borraron sus fotos, confiscaron su cámara y pasó dos días en comisaría por varios cargos. Las protestas públicas de sus compañeros de profesión no se hicieron esperar. La FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) también remitió una nota de prensa en la que denunciaba que los reporteros gráficos encuentran "grandes obstáculos a la hora de fotografiar operativos policiales en espacios públicos". En esa ocasión fue absuelto por el juez y en el desenlace del segundo juicio por desobediencia cuando documentaba una redada en el interior del metro de Madrid el fiscal pidió su libertad. En menos de seis meses ha tenido que afrontar cuatro procesos, algunos aún sin resolver.

La persecución a los inmigrantes y a quienes con su cámara intentan demostrarla no cesa. El pasado 2 de diciembre Olmo Calvo también sufrió coacción por parte de dos agentes de la policía nacional. Según informó Diagonal estas fueron sus palabras: “podemos hacerlo de dos formas, de una manera ilegal y borras las fotos ahora, o vienes a comisaría y te incautamos la cámara".

Sin embargo, los intentos de borrar una realidad a la vista de cualquiera que pase por allí no han impedido que ambos fotógrafos recopilaran todo el material conseguido con el fin de que viera la luz. El resultado: la exposición Fronteras invisibles, inaugurada en septiembre de 2010 y compuesta también por fotos tomadas en las fronteras de Calais y de Malta. En el siguiente vídeo hablan de la necesidad de contar su testimonio:

Entrevista a Edu León y Olmo Calvo, autores del proyecto "Fronteras Invisibles" from mundo negro digital on Vimeo. (Realización del vídeo: Javier Sánchez Salcedo)


Tras haber recorrido ya varios lugares, será en enero de 2011 cuando la exposición vuelva a estar abierta al público. La cita, en el Centro Cultural El Cerro de Coslada desde el día 17 al 31. Mientras tanto, para verla completa online podéis visitar la página web...