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lunes, 13 de diciembre de 2010

La Hora del Recreo


Cerca de 215 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan en todo el mundo, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De ellos, 14 millones lo hacen en Latinoamérica. La denuncia del trabajo infantil en esta zona geográfica es el objetivo del libro La Hora del Recreo, presentado esta tarde por la Fundación Telefónica en el Museo del Prado. En esta iniciativa han colaborado prestigiosos escritores y fotógrafos para acercar la dura realidad de esos niños que se ven obligados a trabajar.

Durante un mes Walter Astrada, Lurdes R. Basolí, Renzo Giraldo, Carlos Spottorno y Álvaro Ybarra Zavala se trasladaron a diferentes puntos de Latinoamérica para captar el día a día de 16 niños del Programa Proniño en tres escenarios distintos: su lugar de trabajo, su espacio de ocio y la escuela, donde tuvieron ocasión de entrevistarlos, conocerlos y compartir su entorno. Con el material obtenido, los fotógrafos hicieron un proceso de selección de imágenes y editaron los contenidos de las entrevistas para ayudar a los escritores a documentarse sobre los niños.

En esta segunda fase, participaron dieciséis escritores: Héctor Abad, Lola Beccaria, Ángeles Caso, Alonso Cueto, Espido Freire, Fernando Iwasaki, Luisgé Martín, Gustavo Martín Garzo, Ricardo Menéndez Salmón, Vicente Molina Foix, Soledad Puértolas, Rosa Regàs, Javier Reverte, Marta Rivera de la Cruz, Santiago Roncagliolo, Care Santos. Basándose en la documentación recibida redactaron un cuento sobre cada niño, relacionado con aquello que les sugerían las fotografías y sus historias personales.

Podéis comprobar el buen resultado conseguido en la página web del libro: http://www.fundacion.telefonica.com/es/pronino/lahoradelrecreo/index.htm (en la primera pestaña de la parte inferior aparecen todos los reportajes).

Para quien esté interesado en adquirirlo, puede comprarlo aquí (los beneficios del libro se destinarán íntegramente al Programa Proniño).

sábado, 13 de febrero de 2010

Gritos de protesta con nocturnidad y valentía (y más sobre el World Press Photo 2010)

Un día después de conocer que Pietro Masturzo es el ganador de la última edición del premio World Press Photo por From the rooftops of Tehran (Desde los tejados de Teherán) como Foto del Año 2009, las reacciones y los análisis no se han hecho esperar. Y, como no puede ser de otra manera, nunca llueve a gusto de todos. Mientras algunos fotógrafos profesionales y analistas defienden el nombre elegido, otros argumentan que la imagen no tiene tanto significado como el que se le quiere dar. En todo caso, esta fotografía, elegida entre más de 100.000 candidatas presentadas por casi 6.000 fotógrafos de todo el mundo, ha sorprendido a muchos. Esta reacción ya la predijo ese mismo día José Manuel Navia en su análisis Azoteas de esperanza, en el que se apresuró a defender la fotografía frente a un posible aluvión de críticas en las horas posteriores a la noticia.

El jurado de este premio, el más prestigioso del fotoperiodismo a nivel internacional, desveló ayer 12 de febrero de 2010 los autores galardonados en su edición número 53. La fotografía de Pietro Masturzo, tomada en Teherán una semana después de las elecciones iraníes de junio de 2009, fue valorada teniendo en cuenta su importancia en cuanto que representa “el principio de algo, el principio de una gran historia”, según las palabras del presidente del jurado, Ayperi Karabuda.


En la imagen se observa a tres mujeres que gritan desde la azotea de una vivienda en la capital iraní cuando el día está llegando a su fin en un ambiente de protesta que siguió a las elecciones de junio de 2009 debido a un polémico resultado por el que fue reelegido Mahmud Ahmadineyad. En el silencio de la noche del 24 de junio Masturzo, que se encontraba bajo arresto domiciliario, escuchó voces que provenían de una azotea y decidió retratar ese instante: los gritos de tres mujeres anónimas que reflejaban el sentir disconforme de una parte del electorado iraní y la división social generada por la reelección de Ahmadineyad. From the rooftops of Tehran forma parte de una serie de fotografías que también ha recibido el primer premio de la categoría Gente en las noticias.

La instantánea muestra el ambiente de tensión de aquellos días como una realidad presente en la vida cotidiana de los barrios y desde las propias viviendas en la oscuridad de las noches (hoy continúa la oleada de represión a las protestas de los opositores y las detenciones). Es una imagen que, sin lugar a dudas, invita a la reflexión y no es una forma de expresión explícita, en el sentido de mostrar la realidad en un primer plano o de manera obvia, por lo que no es la típica foto-reclamo a la que tanto estamos acostumbrados. Precisamente esto es lo que le achacan algunas voces discordes con la decisión del jurado: que la fotografía por sí misma no exprese la reflexión que pretende. Lo que está claro es que estos días el debate queda abierto, tanto en el caso concreto (¿la fotografía sin una explicación no vale nada o tiene fuerza por sí misma como para hacer reflexionar a quien la ve sobre la realidad de Irán?) como en general (¿qué nivel de obviedad y explicitud debe tener una fotografía para transmitir una realidad?). Desde mi punto de vista personal, comparto la opinión de Navia cuando dice que “lo sutil puede y debe ser un valor en un mundo de obviedades”.

Otros trabajos premiados han sido, por ejemplo, los de Walter Astrada y Olivier Laban-Mattei, en primer y segundo lugar respectivamente en la categoría de actualidad del World Press Photo. Ambos ya fueron galardonados en el Encuentro Internacional de Fotografía de Gijón 2009, celebrado en el mes de julio durante la Semana Negra de la ciudad asturiana.

Walter Astrada (que también fue premiado en la edición anterior) fue el único fotoperiodista internacional que cubrió la represión policial en las manifestaciones que tuvieron lugar en Madagascar durante la crisis política que sufrió el país a principios de 2009. (Como apunte, este fotógrafo argentino colaborará en el proyecto periodismohumano.com, a punto de comenzar, según informan desde P+DH [periodismo+derechos humanos]).


Respecto a Olivier Laban-Mattei, también tomó sus fotografías en Irán para testimoniar las protestas postelectorales de junio de 2009. Una de las premiadas es la que aparece a continuación:


La entrega de los galardones tendrá lugar el próximo 2 de mayo de 2010 en Ámsterdam (Masturzo recibirá 10.000 euros y un lote de material fotográfico digital de última generación) y las fotografías seleccionadas del concurso serán expuestas a lo largo de todo el año por ciudades de todo el mundo. Podéis ver el listado de fechas y lugares aquí. Entre todas las fotografías encontraremos muchas que no interesaron en su día a los medios de comunicación tradicionales y que reviven en forma de exposiciones o premios en una actualidad que las mantenía ocultas.

sábado, 23 de enero de 2010

Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña: una labor reconocida

La figura del fotógrafo dedicado a mostrar la realidad humana en distintas partes del mundo con un objetivo de denuncia la constituyen personas que, ante todo, realizan un enorme esfuerzo para que los demás podamos conocer todo aquello que vieron en directo cuando presionaban el disparador. En muchas ocasiones su labor es, sin duda, arriesgada y, como tal, es de agradecer que sus méritos sean reconocidos una vez que sale a la luz todo ese material fotográfico que ha sido capturado a miles de kilómetros.

Uno de los galardones que presta atención a este tipo de fotografías que sirven de testimonio y de denuncia es el Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, que en su XIII edición ha recaído sobre el fotógrafo italiano Francesco Cocco por su serie Afganistán, país que lleva sumido en conflictos durante toda su historia moderna. La serie se compone de estas tres fotografías:




El homenajear a los cooperantes de Médicos del Mundo asesinados en Ruanda y Bosnia en 1997 fue el motivo por el cual nació este premio, que toma el nombre de uno de ellos: Luis Valtueña, también fotógrafo de profesión. El concurso se divide en varias secciones relacionadas con la exclusión social, los derechos humanos, la inmigración o los refugiados, entre otras.

Aparte de Francesco Cocco, en esta ocasión también han sido premiados otros dos fotógrafos italianos: Giulio Di Sturco, por la serie Las secuelas en Bihar (donde refleja el resultado que dejo tras de sí el monzón que tuvo lugar en el nordeste de la India en 2008), y Pierluigi Georgi, por Apnea (mención especial del jurado; muestra las condiciones de vida de una campamento de romaníes en Tirana, donde son discriminados por los albaneses).

Este galardón permite descubrir cada año centenares de trabajos de indudable calidad de fotógrafos que captaron en su momento tanto realidades espeluznantes como esperanzadoras. Si os interesa conocer nuevos nombres de fotógrafos que se dediquen a esta temática, os recomiendo buscar los listados de finalistas de cada edición. Por ejemplo, en la edición anterior el ganador fue Andrew McConnell por su trabajo en la República Democrática del Congo y completaron la lista de premiados Víctor Fraile, Orlando Barría y Aitor Lara. Walter Astrada también estuvo entre los seleccionados con esta fotografía sobre la violencia postelectoral en Kenia en 2007:


En cuanto a las 29 fotografías seleccionadas del XIII Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, se pueden ver en una exposición itinerante que recorrerá varias ciudades españolas a lo largo de todo el año 2010 (hasta el 24 de enero en Madrid en La Casa Encendida). Si todavía no ha llegado a vuestra ciudad, podéis verlas aquí (recomiendo configurar la presentación a un ritmo lento para poder leer la descripción de cada fotografía una vez desplegada la pestaña Mostrar información). A continuación, un vídeo en el que también aparecen recogidas: